El vino de excremento, la ginebra de hormigas rojas o el vodka con escorpión son algunos de los alcoholes que se pueden contemplar en una exposición del Museo de la Comida Asquerosa; en la ciudad sueca de Malmö, al sur del país.

«Es medicina tradicional coreana», dice el afable director del museo, Andreas Ahrens, que hizo él mismo la mezcla de excrementos humanos para confeccionar este alcohol.

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«Se solía beber para curar fracturas y contusiones, es sobre todo un medicamento», dice. «Ahora huele más a alcohol que a heces», dice, llevándose la botella a la nariz «pero cuando empiezas a fabricarlo, el olor es totalmente horrible».

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