
¿Quién dijo chela? Foto: envato.
¿La estás tomando mal? Cinco claves para disfrutar mejor una cerveza este verano
Ya sabemos cómo es esto: llega el calor y lo único que queremos es una chela bien fría en la mano. Pero resulta que la temperatura no lo es todo. Según los Maestros Cerveceros, la forma en que se sirve una cerveza puede cambiar tanto su sabor como el hecho de que esté helada o no.
Y con las tardes de reunión en la terraza, las carnes asadas y los planes con amigos que trae el verano, vale la pena saber cómo sacarle el máximo provecho a cada chela. Heineken lleva años promoviendo estándares internacionales para que el servido sea consistente del primer al último trago, así que aquí te dejamos sus principios básicos para que los apliques esta temporada.
1. Fría sí, congelada no
Se vale que te guste bien helada, pero ojo: si está demasiado fría, se te van a escapar los aromas y sabores. El frío extremo «esconde» el carácter de la cerveza, incluyendo esas notas frutales que la hacen especial.
La temperatura ideal depende del estilo. Según Tasting Beer, de Randy Mosher, las pale lager y lagers ligeras se disfrutan mejor entre 3 y 7°C (algunas hasta entre 1 y 4°C), mientras que las cervezas con más cuerpo o complejidad necesitan estar un poco menos frías para lucirse.
2. La espuma no es un error
Sabemos que muchos le huyen a la espuma, pero en realidad cumple su chamba: protege los aromas y ayuda a que la cerveza se mantenga equilibrada mientras te la tomas. Según los estándares de Heineken, lo ideal es una capa de espuma de unos dos dedos. Ni más ni menos.
3. El vaso también importa
Tomar directo de la botella es lo más común en las reuniones, pero servirla en un vaso te deja apreciar mejor sus aromas y su apariencia. Eso sí, el vaso tiene que estar limpio y enjuagado antes de servir, porque eso ayuda a que la espuma se mantenga bien desde el primer trago.
4. Cómo la sirves también hace la diferencia
Aquí un tip técnico: inclina el vaso unos 45 grados al empezar a servir y ve enderezándolo poco a poco conforme se llena. Así logras el balance perfecto entre cerveza y espuma.
5. Aléjala del calor y disfruta el ritual completo
Dejar la chela sobre la mesa bajo el sol directo es un clásico del verano, pero no le hace ningún favor. Mantenerla lejos del calor ayuda a conservar sus características y a que la experiencia no se arruine a medio consumo.
Al final, la meta no es tomarla lo más fría posible, sino a la temperatura que mejor resalte el sabor y los aromas de cada estilo. Porque si una cerveza fría es sinónimo de verano, el servido perfecto es el ritual que la lleva al siguiente nivel.